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Informe final de la Comisión de la Verdad de Colombia: una acción que genera esperanza, y a la vez, incertidumbre

Por Nathaly Barreto Acero, asesora jurídica voluntaria en Colombia

El 28 de junio de 2022 sucedió un hecho histórico en Colombia, la Comisión de la Verdad (en adelante CEV) presentó el informe final con el cual se busca aportar una serie de hallazgos y recomendaciones de lo sucedido durante el conflicto armado colombiano. Esta construcción de la verdad surge de la recolección de alrededor de 15 mil entrevistas individuales y colectivas que representan cerca de 30 mil personas, el estudio de 730 casos, 1195 informes de hechos de violencia, 14 encuentros de diálogo, 10 encuentros de reconocimiento de responsables, 17 contribuciones a la verdad (5 de expresidentes de Colombia) y el aporte de más de 800 organizaciones internacionales que ayudaron en la recolección de información, entre otros. Esto se resume, según la CEV, en más de 23 mil horas de investigación.

Como resultado de lo anterior es que nace el informe, el cual es un aporte a la verdad que, aunque no es toda la verdad, es una contribución a la misma. Podemos denominarla, como dice Uprimmy y Saffon, como un aporte a la verdad extrajudicial, es decir:

“En efecto, como su nombre lo indica, estos mecanismos no tienen un carácter judicial, ni tienen como finalidad el castigo de los responsables de crímenes atroces, sino más bien el esclarecimiento de las circunstancias en las que ocurrieron estos crímenes y de las razones por las cuales se produjeron. Precisamente por ello, estos mecanismos no enfrentan los obstáculos para obtener la verdad que imponen las características propias del proceso judicial punitivo” .  

Comprendiendo lo anterior, el objetivo de la CEV con la presentación del informe es que los hallazgos y recomendaciones “contribuyan significativamente a la dignificación de las víctimas y tengan un impacto real en las políticas públicas y en la población colombiana en general” (CEV, 2022). Luego entonces, para lograr dicho objetivo, una vez se publicó el informe, nació una gran tarea y fue lograr su difusión a nivel nacional e internacional. 

En ese contexto, como parte del equipo de ASFC en Colombia, tuve la oportunidad de acompañar la gira que hizo la CEV para difundir el informe en la región antioqueña, en dicha gira se destaca que se pudo dar a conocer el informe y analizar su contenido con diferentes grupos sociales; víctimas, comunidad académica, empresarios, policía, funcionarios públicos y organizaciones de base. 

De esta manera, reflexiones, lágrimas y sentimientos de ira fueron las protagonistas de la gira, esto sucedió entre otras cosas porque hubo víctimas del conflicto armado que vieron sus historias reflejadas en el informe y sintieron una profunda satisfacción; logrando con esto, cerrar y terminar sus heridas. Por otra parte, algunas personas se sintieron inconformes porque el informe, al no tener toda la verdad, no incluye varios hechos de violencia que muchos de ellos vivieron y que esperaban ver en el documento. Lo anterior es cierto y es que realmente las dinámicas de la guerra fueron tan complejas que era y es imposible reflejarlas todas en el informe, incluso, la comisionada Marta Ruíz manifestó públicamente durante la gira que el eje central del informe era la deshumanización:

“es la deshumanización, nos deshumanizamos porque la guerra (...) en toda su dinámica encubrió tantas violencias, las violencias criminales, las violencias sociales y políticas, la esencia era la violencia política y ese poder también fue una disputa por las guerras económicas, el territorio y la tierra, una guerra que tiene muchos factores pero que al fondo no podemos decir si la deshumanización es causa o consecuencia de la guerra”. 

Cuando escuché la última frase, sentí un extraño hormigueo en mi ser y pensaba en la última frase, ¿aquella deshumanización, aquella falta de valores, aquella crisis de la ética (que también lo mencionaba el presidente de la CEV Francisco de Roux) era causa o consecuencia de la guerra? Si es causa o consecuencia, la realidad es que esto persiste. Esto podría explicar por qué durante la gira otras personas estimaron los esfuerzos de la CEV y vieron los resultados como una oportunidad de cambio, percibían el informe como una bandera de esperanza y de reconciliación, ya que entendían que su contenido podría (y puede) contrarrestar problemáticas que han perpetuado por tantos años la violencia en el país. Pero, a su vez, estas mismas personas sentían miedo e incertidumbre de que el informe no tuviera el impacto que se quería y que sus recomendaciones no fueran suficientes para lograr un cambio.  

De esto descubrí cómo la esperanza y la incertidumbre coexisten a la vez, pues hay un profundo anhelo de que el informe genere cambios y a su vez un profundo miedo de que el contexto actual no lo permita. En mi opinión, no es solo el contexto político y económico los que pueden ser un impedimento en el impacto del informe, sino que también somos nosotros mismos (de la deshumanización nombrada por la comisionada), nuestra ética y valores los que pueden generar o detener futuras guerras y divisiones. Ahora bien, creo profundamente en que podemos reconstruirnos, redefinirnos y rehacer nuestra humanidad que perdimos antes o después de la guerra (la temporalidad es algo en lo que aún medito). 

De esta manera, para mí la esperanza continuará, es algo que nadie nos puede quitar, pero el que la incertidumbre continúe o no depende de nosotros, porque solo desaparecerá si cada uno incide, desde su rol y con su esfuerzo, para que el informe genere los cambios que propone en sus recomendaciones. En otra de las intervenciones, la comisionada Marta Ruíz manifestó que “la parte más importante de este informe es la parte que nos va a llamar a la acción, son libros para la acción, si no llevan a la acción fracasamos”. Por lo anterior, los invito a que vivamos con la esperanza, pero no la dejemos coexistir con la incertidumbre. ¡El primer paso para hacerlo es que todos y todas, como actores de cambio, hagamos una auto reflexión de cómo podemos incidir personal y profesionalmente en el cambio y que tomemos como un deber propio el leer el informe final y lo divulguemos!
 

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